CAPÍTULO 63. ¿DÓNDE ESTÁS?
Maritza sujetó el collar que llevaba y lo presionó.
—Vaya, no creí que te lo fuera a decir —expresó sintiendo que su sangre bullía—, es verdad, le pedí que tuvieramos una relación y no me arrepiento, Guillermo es el hombre al que amo y deseo luchar por él, tengo ese derecho, ¿o no?
— ¿Te das cuenta de lo que dices?, ¿es algo imposible? Es un hombre casado, eso es sagrado —expresó agitada.
— ¿Sagrado para quién? —contestó con resentimiento—. Desde que tengo uso de razón estoy enamorada de él y