En la casa Monti.
Lucía se encontraba descansando; se acostó porque se sentía un poco mal, tenía que cuidarse. Últimamente no lo estaba haciendo como se debía; tenía que hacerlo sí, su bebé dependió de ella, solamente de ella.
Arnaldo entrando a la habitación.
—Hola, ¿cómo te sientes?
Lucía estaba mirándolo.
—Mejor, gracias por preguntar.
—No tienes que darme las gracias, tú y mi hijo son lo más importante que tengo —le aclaró él.
Lucía sonrió.
—Está bien.
Arnaldo se dirigió a donde se encontrab