En el restaurante.
Alaia llegó corriendo.
—Mami, quiero agua.
—Claro —dijo Ysabelle sacándole una botellita de agua—. Toma.
—Gracias —dijo la pequeña alejándose.
—Cada día habla mejor —comentó Roberta.
—Sí, aprende muy rápido —comentó Christopher.
—Dan aprende muy rápido, también —dijo Stefania.
—Meghan es la mejor de su clase —dijo Uma, orgullosa.
—Ja, ja, ja, la tía está más orgullosa que los padres —comentó Tiziano divertido.
—Así es, Meghan siempre ha sido inteligente, desde que estaba de meses hacía unas cosas que ningún bebé normal a su pequeña edad —comentó Arnaldo.
—Sí, cuando solo tenía ocho meses, la conseguí destapando su tetero para tomar agua —explicó Lucia.
—Los niños nacen con pilas puestas —comentó Stefania divertida.
—Me lo dicen a mí, Alaia es una pesadilla, solo es tranquila durmiendo —dijo Ysabelle soltando una carcajada.
—Gracias a Dios, que mis hijos son tranquilos —comentó Alessia, orgullosa.
—Los míos, más o menos —aclaró Stefania alegremente.
—Yo no me puedo q