Santiago Ferreira
Llevo dos meses yendo con un terapeuta.
El consultorio del Dr. Steve es neutro, sin ninguna señal de familiaridad ni ápice de su personalidad, un ambiente donde no hay más que concentrase en tus emociones. Funcionaba. Me funcionaba.
- ¿La extrañas? – preguntó mientras se sentaba detrás del escritorio y dejaba su taza de café a un lado.
Steve no lleva una capeta de notas como los demás terapeutas, cosa que me lucia de los más extraño, y cuando le pregunte el por qué, solo