Santiago acaba de salir del hospital, con Logan a su costado, a hacer no sé qué cosa en la comisaria, supongo que algún papeleo. Y justo cuando él se despide con un beso, y Logan me sonríe desde la puerta, ingresan Emma y Lina corriendo como una manada de rinocerontes en la sabana.
Ah, y la intravenosa que me arranque, gracias a un logan que, desesperado por mi salud, llamó a una enfermera y volvía a estar donde antes. Odiaba las intravenosas, o cualquier aguja, o cualquier cosa que significab