Doce años atrás.
Hay días que están marcados por la simpleza, días en lo que te quedas pegados a las sábanas, leyendo, tomando un café, viendo una serie, o contando las grietas de la pared. Simple, sin acción, o control. Y hoy era uno de esos días.
Estaba acostado en la cama, con Liliana pegada en mi pecho, descansando de la primera semana de universidad. Los últimos siete días hemos estado recorriendo cada milímetro del campo universitario, y visitando infinitas tiendas para amueblar nuestro