Sara
La peor noche que he pasado, entre recriminaciones y teorías locas, que al final me dejaron sin pegar el ojo, para ir a la oficina al día siguiente me las arreglé y con un aspecto desmejorado me atreví a presentarme a trabajar, todos los que me vieron asumieron que estaba enferma, cuando Karen se enteró enseguida vino a mi oficina para preguntar si no quería un día libre o algo.
Yo solo de verla quería tirarme a llorar, sentí una vergüenza enorme, ¡no!, absolutamente no, jamás le diría a