Pasó el tiempo y por fin lograron abrir el ascensor, dejando ver a Adal y Alana completamente dormidos, ambos abrazados. Esta imagen causó ternura en su hermano, ya que eso demostraba que todavía había esperanzas, pero por otro lado estaba Arturo no muy feliz con lo que estaba ocurriendo, Arturo sentía mucha atracción por Alana y tenía miedo de que el señor Muller se quedara con ella. Anton se acerca dándole pequeños toques a su hermano para que despierte
-hermano, levántate - Adal de a poco a