Sangre… sangre, Adal no reaccionaba a lo que veía sentía como todos le gritaban, mientras Alana se encontraba en el suelo con su mano encima de la herida de bala
-¡ADAL! ¡REACCIONA CARAJO! – todo vuelve a su curso y con gran impulso Adal toma a su futura esposa en brazos
-alista el carro – Alana mira a su alemán, sentía que esta seria la ultima vez que lo vería
-Adal – susurra esta
-tranquila, todo estará bien – suben todos al auto y con trapos intentaban parar el sangrado pero era inútil.
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