Los dos estábamos desnudos uno enfrente del otro, el pudor había quedado a un lado. Siento como sus dedos recorren mis curvas, disfrutado jugar con mi cuerpo. Yo estoy recostada de lado, mientras miraba la luz de la luna. Él está detrás de mí, besándome y acariciándome cada vez que tiene la oportunidad.
–No puedo creer que esto paso. –Murmure atónita.
–Yo tampoco pensé que esto pasaría. –Sus palabras son sorprendentes, así que no pude evitar darme la vuelta para mirarle los ojos. –¿Acaso estas