Después me puse el vestido de seda, que se sentía como tocar las nubes, para después ponerme unas pantuflas del mismo color del vestido. Antes de salir de la habitación, di un suspiro muy grande, hasta que tuve las agallas de salir de la habitación, para encontrarme con una imagen muy tentadora.
William estaba recostado en la cama, mientras usaba unas gafas de armazón negro y leía un libro. Esa imagen jamás se borrará de mi cabeza, ya que lucia realmente atractivo, casi como si fuera un modelo