SARAH
Recibí a William en mi despacho con una sonrisa tensa, consciente del incidente que había presenciado esta mañana. Me disculpé por la escena, y él, con su habitual cortesía, aseguró que no había problema alguno. Sus palabras aliviaron un poco la tensión en el ambiente, y pronto nos sumergimos en la discusión sobre el contrato entre nuestro bufete y la compañía Donovan.
-Entonces, ¿qué te parece si establecemos estos términos para el acuerdo? Propuso William, mientras repasábamos los detal