Ya en la habitación, David me acomoda en la cama con una suavidad que siempre logra relajarme. Pero esta vez, algo en mí decide tomar el control. Sin hacer mucho esfuerzo, me incorporo y me deslizo sobre él, sorprendiendo tanto a David como a mí misma.
- David, te necesito ahora, por favor, hazme tuya en este instante.
Él me observa, desconcertado por mi repentina iniciativa. Sé que no esperaba esto de mí, especialmente porque fue su idea al principio. Apenas mis palabras han salido de mis labi