EMILY
Al despertar, me encontré sumida en la penumbra de un lugar desconocido, un rincón desolado donde solo reinaba el silencio interrumpido por el eco de mis propios latidos acelerados. La confusión se apoderó de mis sentidos hasta la cruda realidad emergió: estaba amarrada, vulnerable en las fauces de la oscuridad.
Mi primer pensamiento se dirigió a nuestro bebé. Con las manos temblorosas, acaricie con delicadeza mi vientre. Todo estará bien, mi amor. Nada malo nos va a pasar. Tu papito nos