—Todo es tu culpa, esto tiene tu nombre. —Escuché la voz de Dafne; estaba en una habitación en completa oscuridad, solo una luz me alumbraba desde arriba.
—¿Dafne? ¿Eres tú?
—¡Lo lograste, hermanita! ¡Lograste tu venganza! —Su voz sonaba con eco en toda la habitación.
—¡No tengo idea de lo que hablas!
—Te robaste el corazón de mi prometido y sin él no vale la pena seguir con vida…
—¿De qué hablas, Dafne? —Trataba de verla, pero no podía, solo escuchaba su voz.
—¡Si Ethan no está a mi