Adam
Llevaba tres días confiando en Morgana.
Tres días escuchando sus historias. Tres días visitando lugares que supuestamente Dafne frecuentó. Tres días creyéndole cada palabra con la devoción de un hijo que busca la verdad sobre sus padres y que cree haberla encontrado en la única persona dispuesta a contársela.
Pero algo empezó a no cuadrar.
Pequeñas cosas. Detalles que mi cerebro registraba sin que yo les diera importancia hasta que se acumularon lo suficiente como para volverse imposibles