Adonias
Conduje hasta la casa de Leyla como un hombre que va camino al tribunal sabiendo que va a perder el caso pero que no tiene otra opción que presentarse.
Lo que acababa de pasar en la cena me ardía por dentro. La humillación de Adam frente a toda la familia. El vaso de agua que le lancé como un niño de diez años. La cara de Valentina presenciando todo. Y después, en el auto, la mentira. La mentira que le dije mirándola a los ojos mientras ella me confesaba su virginidad con una honestidad