¡Lo odio! ¡Lo odio!
No podía creer que Ethan hubiera ganado esta batalla.
Caminaba de un lado a otro en mi oficina; nadie podía quitarme este enojo o quizá si.
Tomé mi móvil y envié un mensaje a mi amigo Mr. Domisol, él era muy bueno para escucharme y darme consejos.
“Hola, ¿estás ocupado?”
“Para ti siempre tengo tiempo, ¿Cómo estás, osito de goma?”
“Terrible, necesito un consejo tuyo”
“Me pondré en estilo psicólogo, cuéntame tu problema”
Adoraba su buen humor; él siempre me hacía sonreír.