—Tómas, ¿qué haces aquí? Tú no estás invitado. —Una copa no iba a ser suficiente para soportar a este desgraciado.
—Mi familia estaba invitada, y no quería perderme el momento en que te nombraran como la nueva vicepresidenta de la empresa; ese siempre fue tu sueño.
Respire profundo, porque no quería decir groserías en este instante, así que conté hasta diez para poder responderle: —No deberías estar aquí, no eres bienvenido.
—Ya sé, tu padre me lo dejó claro la última vez, pero quería darte es