Génesis
Veinte años.
Suena a mucho cuando lo dices rápido. Suena a una eternidad cuando lo piensas despacio. Pero cuando lo vives, cuando cada año se convierte en cumpleaños, en Navidades, en primeros pasos y últimos dientes de leche y mochilas nuevas para el colegio, veinte años pasan con la velocidad de un suspiro que no te dio tiempo de soltar.
Hoy cumplo cincuenta. Y si la Génesis de treinta, la que fumaba a escondidas en un estacionamiento, pudiera ver lo que construyó en dos décadas, prob