La recuperación de Iván era paulatina, cada día recuperaba un poco sus fuerzas habituales, una vez que lo trasladaron a una habitación privada su ánimo mejoró lo suficiente como para estar en compañía sin agotarse como los primeros días tras el ataque al corazón que casi acababa con su vida.
Mariana se desvivía por atenderlo y complacerlo lo más que pudiera, lo consentía como si fuera un niño pequeño y él lo agradecía con sonrisas y besos más que con palabras, Elena no lo visitaba por las mañan