Gabriel guiaba su motocicleta por las coloridas calles de Miami Beach consciente de que Elena iba con él abrazada a su cintura más que para protegerse, para estar lo más pegada a él que le fuera posible, sentía los brazos a su alrededor y las manos de ella en el pecho como si quisiera retenerlo a toda costa para ella regalándole su calor y su cercanía.
Paró en la orilla de la playa, sin decir palabra alguna la tomó de la mano llevándola hasta un lugar apartado donde había un hermoso paisaje que