Hacía ya una semana desde que Gabriel había partido misteriosamente, Elena ansiosa por noticias enviaba a Lorena a diario a averiguar si había novedades de su regreso, pero solo tuvo noticias el día de la reunión semanal cuando se enteró por casualidad de boca de uno de los ejecutivos que Gabriel había avisado que postergaría su llegada programada para ese mismo día.
—Estuve hablando con Gabriel hoy por teléfono —dijo el gerente a un administrador—. Me llamó para saber cómo estaba todo por aquí