Las semanas siguientes fueron de intensos altibajos para Elena, sabía que le gustaba mucho a Gabriel, él se lo demostraba con sus miradas, gestos que le hacían darse cuenta, sonrisas cómplices... cosas que la hacían sentirse alagada pero que a la vez no eran del todo una conquista franca. Su trato con ella seguía siendo respetuoso y se diría hasta formal, sobre todo en presencia de compañeros de trabajo, que por más que Gabriel trataba de disimular se daban cuenta de alguna cosa extraña entre e