CAPITULO XXII
EL NACIMIENTO DE UNA COLONIA
Eleonor iba sembrando las semillas de la tercera cosecha y Brian la observaba de cerca, deseaba que algún día se convirtiera en su esposa y formar con ella una familia. El sol brillaba en su cénit y la tierra agradecía la ofrenda entregada como prenda de su generosidad. Pero no eran los únicos que estaban en las inmediaciones. Unos ojos negros, penetrantes y profundos, de sobrada inteligencia y rostro duro, les miraban con ansiedad. Eleonor se pasó el