—¿Qué pasa? —le pregunto a Vicente.
Desde hace un momento lo noto algo extraño, solo espero que no sea por mi reacción de hace rato.
—No es nada —sacude la cabeza y luego le da un sorbo a su café.
Me invitó a la pequeña cafetería del pueblo; el lugar es muy lindo y acogedor, encaja muy bien con la localidad, incluso el personal de aquí también es muy amable y al parecer Vicente es muy conocido por todos los de este sitio. Le dije que podíamos quedarnos en casa de Martha y preparar las bebidas a