Contrariado con la actitud de su amigo, Thomas se levantó y alzó la voz.
—¿Acaso perdiste la cabeza? ¡No puedes perder dinero así como así!
—¿Por qué no? ¡Es mi negocio!
—¡No estás pensando con claridad! Estoy de acuerdo con la señora Lois, lo mejor es comenzar a trabajar con menos personal y conforme incremente la demanda, ya se contrataría más empleados.
—Pero, Thomas, ¡si son menos personas, el servicio será deficiente!
—Lo dudo, porque según vi la cantidad de pedidos atendidos esta sema