En el momento en que Micky tomó mi mano y la besó frente a todos, sentí un cosquilleo que hizo arder mis mejillas. Como no quería quedar mal frente a los prospectos de "mi jefe molesto", esperé a que el atrevido hombre me soltara, para alejarme y fingir que su gesto no había me había alterado.
—Puede decirme como más le guste —respondí manteniendo mi sonrisa cordial.
En ese momento escuché que Thomas carraspeó, lo que inmediatamente atrajo mi atención e instintivamente aparté mi mano del coquet