Margret
—Mar, gracias por arreglarme el cabello —Daisy está frente a al espejo y sonreí muy grande, meneando la cabeza de lado a lado—, Antony caerá rendido a mis pies.
Me reí de las expresiones que hacía frente a la espejo.
—Basta ya, mujer. Me matas de risa, pareces un cerdito cuando pones la boca así.
—Oye, soy un cerdito muy lindo —se volteo y me dijo con un dedo de manera acusadora.
Me senté en la esquina de su cama y le saque la lengua de manera juguetona.
Esta era mi vida desde hacía do