Margret
—Ey, —un golpe en mi hombro hizo que me estremeciera de la sorpresa—, levanta el culo! —Intento abrir los ojos, pero no puedo. Siento mis músculos contraídos en mi abdomen, estoy intentando levantarme pero es imposible—. ¡Mierda, Margret, levántate no tengo todo el puto día!
El golpe seco en mis costillas me hace soltar el aire que no sabia que tenia retenido en mis pulmones. Un jadeo escapa de mis labios y mis ojos se abren rápidamente, chocando de frente con la luz amarilla sobre mi c