PUNTO DE VISTA DE Catalina.
Había pasado una semana desde aquel incidente con Adrián. El silencio entre nosotros era palpable; su carácter despreocupado conmigo había sido sustituido por conversaciones secas y formales.
Cada vez que pasaba a mi lado sin decir nada, sentía un nudo en el estómago. Apreté los dedos alrededor del borde del escritorio cuando vi su oficina cerrada.
Me decía a mí misma que era mejor así, que nuestra relación debía ser profesional, pero la sensación de vacío que me inv