En las tranquilas horas de la noche, Alpha Roger yacía en su cama, con sus pensamientos consumidos por Florida. Sus sentimientos por ella se habían profundizado más allá de la mera atracción. Había una conexión innegable que iba más allá de lo físico, un encuentro de mentes y almas que lo dejó añorándola de una manera que nunca antes había experimentado.
Mientras miraba al techo, no pudo evitar reproducir sus conversaciones en su mente. Habían hablado de la vida, de los entresijos de la magia,