Pero todas las palabras quedaron en su garganta, reduciéndose a una sola frase: —Vámonos.
Ambos entendieron sin necesidad de hablar sobre el pasado. Con todos los trámites en orden, rápidamente obtuvieron su certificado de divorcio.
Clara no pronunció una palabra hacia él desde el principio hasta el final. Tomó el certificado de divorcio y se marchó sin dudarlo. Diego no pudo evitar preguntar —¿Tienes algún plan para el futuro?
Clara no se volteó. —No te concierne, señor López.
Un copo de nieve