Laura se paró detrás de Clara y, al verla vacilar durante un buen rato, preguntó con una expresión de confusión en su rostro: —Señorita Suárez, ¿acaso estas prendas no son bonitas?
—No, son muy bonitas, solo que me traen un poco de tristeza.
Laura no sabía nada sobre los altibajos que Clara y Diego habían experimentado en su relación, ni podía comprender todo lo que implicaba esa tristeza en su corazón.
—Tú eliges por mí. —Clara apartó la mirada. Estaba acostumbrada a vestir ropa barata y estas