Antes, él podía pasar seis meses cultivando un jardín de rosas solo porque ella lo mencionaba una vez. Ahora, no estaba dispuesto a invertir tiempo en ella, ni siquiera unos días.
Cuando la amaba, realmente la amaba, pero cuando dejaba de hacerlo, también era completamente despiadado.
Clara tiró suavemente de la manga de su ropa, suplicando: —No tengo mucho tiempo, ¿puedes al menos prometerme esto?
—Clara, no exageres. —Él la miró fríamente, interpretando su solicitud como si estuviera pidiendo