Clara puso la canasta de flores en el suelo y explicó: —Soy amiga de ella, solo quiero echar un vistazo y luego me iré.
La directora del hospital insistió: —No es necesario, los desconocidos solo la perturbarán más. Señorita Suárez, por favor, váyase.
Juana metió la almohada en el regazo de Clara, con una expresión de tristeza y desesperación en su rostro, y le dijo: —Lleva a mi bebé y corre, asegúrate de cuidarla y criarla. Yo me encargaré de detener a estas personas, ¡escapa rápido!
Luego, aga