Clara llegó a la orilla, resistiendo la náusea en su estómago y el miedo que sentía, examinando cuidadosamente el cuerpo de la mujer fallecida en busca de algo que pudiera ayudarla a identificarla.
La ropa que llevaba puesta la mujer era costosa y de una conocida marca de lujo, y los grandes pendientes de diamantes en sus orejas brillaban débilmente a la luz.
En uno de sus dedos, lucía un anillo de zafiro que claramente era una pieza de colección.
Evidentemente, la persona que la había matado no