Silencio Controlado.
Los días que siguieron a la cena con Lucca fueron extrañamente vacíos. Valentina notó primero lo evidente: Alexander desapareció. No había mensajes, notificaciones ni pequeños recordatorios de que su presencia seguía allí, como un hilo invisible que la ataba a él.
En la oficina, todo se volvió diferente.
Alexander se movía entre su equipo con la misma precisión de siempre, pero cada gesto hacia ella era medido, distante.
Trato profesional, exacto, sin matices.
No había saludos largos, miradas p