Preparación.
La mañana de la boda amaneció con una claridad casi ofensiva.
El sol entraba por las ventanas con una precisión limpia, como si el día hubiera decidido no admitir dudas ni sombras. Valentina abrió los ojos antes de que sonara la alarma.
Durante unos segundos no recordó la fecha. Luego el peso regresó, no como una carga abrupta, sino como una certeza que se asentaba con lentitud.
Hoy.
Se incorporó despacio, observando el espacio que la rodeaba como si no le perteneciera del todo. El vestido colg