La Noche Anterior.
La noche anterior a la boda no tuvo la textura luminosa que tantas veces había imaginado de niña. No hubo risas interminables ni copas levantadas en celebración.
Tampoco una habitación llena de amigas organizando secretos y promesas. Hubo silencio.
Un silencio espeso, contenido, que parecía expandirse por las paredes del departamento como si conociera el peso del momento.
Valentina estaba sola cuando regresó. Dejó los zapatos junto a la puerta con un gesto mecánico y caminó hasta la sala sin en