Mundo ficciónIniciar sesiónNarrador:
Aquella habitación sí que era digna de admirar, y no solo por la estantería repleta de libros, sino por la enorme cama cubierta por sábanas de seda. Tanto fue el calor que sintió al entrar que le daba igual volver a salir.
Paseó sus dedos por los libros, tratando de encontrar alguno que llamara su atención. Cassy lo miraba todo con admiración, hasta llegar a tomar un reloj de arena en sus manos e inspeccionarlo con atención.
—Me lo regaló mi padre







