En la parte inferior está la firma de mi padre, con dos espacios en blanco al lado. Un espacio para que yo firme y otro para Vlad.
—Oh, Dios mío—jadeo, mis manos tiemblan tanto que dejo caer el contrato.
—Vlad solo hubiera querido que estuvieras en su burdel para reemplazar a una de las mujeres que mató, Fiorella. ¿Sabes lo que les hace a las mujeres? —Ojalá no me lo diga
—No me digas. —Niego con la cabeza.
—Necesitas escuchar esto. Viola, tortura y te hace suplicar por la muerte. Cuando tiene el