Luciano
La trajimos de regreso a la casa y llamé al médico de la familia.
Él viene rápido y la atiende.
Fiorella sigue mirándome con miedo en los ojos. No hemos hablado.
Nadie me ha dicho nada porque parece que voy a estallar.
Sé lo que pasó. Ahora sé qué la mierda debe haber sido planeada. La respuesta es la respuesta de una sola palabra que desde hace mucho tiempo atormenta mi mente. Santino.
El diablo de ojos azul pálido.
Maldito hijo de puta.
Si no hubiéramos visto a Yev y escuchado que Vla