Ella miraba su cara con una ternura que iba más allá de lo meramente físico, los hermosos ojos azules recorrían una y otra vez las viriles facciones. Parecía que no se cansaba de mirarlo, su mano recorría en ocasiones ese rostro tan querido para ella y que ahora estaba con los ojos cerrados.
Ya era el segundo día desde que habían rescatado a Velkan, había tenido fiebres muy altas pero gracias a los cuidados y atenciones de ella y de Zurab estaba recuperándose. Aunque ella sentía que tardaba muc