Viaje a Nueva York. 3
Edneris se regresó a la sala pensando en descansar un poco, pero el hambre era más fuerte que las ganas de hacerlo y se desvió hacia la cocina, decidida a prepararse un emparedado con lo que encontrara en la nevera; jamón, lechuga, tomate y dos rebanadas de queso amarillo entre medio de pan ya untado con mayonesa. Con el emparedado sobre un pequeño plato, fue directo a la sala y sería ahí donde esperaría a Owen, se sentó en el largo sofá con las piernas flexionadas mientras miraba por el ventanal hacia la ciudad y se perdió en un mar de pensamientos sobre todo lo que podría pasar en esas dos semanas en compañía de ese hombre.
Se metió tanto en sus cosas que ni se dio cuenta de en qué momento se terminó el emparedado y ni siquiera escuchó cuando Owen salió del cuarto, él fue a la cocina por un poco de agua fría y, mientras llenaba el vaso, le dijo que trataría de volver temprano, al no recibir respuesta, se dio la vuelta para verla. Edneris estaba con la vista clavada en la ventana, as