Cena en Manhattan. 2
Edneris despertó con la sensación de un peso familiar sobre su abdomen, pero al mover ligeramente la cabeza se dio cuenta de que estaba sola, boca abajo, y que el calor que había sentido era solo el suyo. Aun así, el recuerdo del contacto la hizo sonreír débilmente, apoyó las manos en la cama para levantar un poco el torso, sus ojos entrecerrados intentando acostumbrarse a la luz del ventanal que se colaba sin piedad, el cabello le caía sobre el rostro, húmedo por el sueño, y por un instante co