Al día siguiente, el sonido urgente de la alarma despertó a Clara.
Con irritación, se acurrucó en su edredón, esperando seguir durmiendo, pero la alarma seguía sonando.
Clara asomó la cabeza, tratando de alcanzar la alarma para apagarla, pero estaba fuera de su alcance.
Decidió rendirse, tiró de la manta sobre su cabeza y trató de seguir durmiendo.
Sin embargo, la alarma continuó sonando sin cesar, molestando sus intentos de dormir. No quería levantarse, pero no podía conciliar el sueño, así