Camino desorientado a través de las vastas calles de la ciudad. No recuerdo cómo llegué hasta aquí, ni por qué están tan oscuras y solitarias. Me detengo a medio camino y froto mi frente con la yema de mis dedos. ¿Dónde demonios estoy? Observo los alrededores con desconcierto, porque nada en este lugar me parece familiar. De repente, una ola de frío intenso azota mi cuerpo y cala hasta la médula de mis huesos. Ralentizo mis pasos y observo con cautela en todas direcciones. Algo no está bien aquí