Me retuerzo entre las sábanas y suelto un bostezo al abrir los ojos. Estoy adolorida y agotada, pero, sobre todo, satisfecha. Apenas puedo mantenerme despierta. Lud es un hombre muy exigente en cuanto a sexo se refiere. Bueno, a decir verdad, creo que es bastante obseso en todos los aspectos. Un controlador nato. Sin embargo, me gusta esa parte de él que tiende a ser dominante y posesiva.
―Pasan de las nueve de la mañana, cariño ―suelto un respingo y un jadeo de sorpresa al oír su voz. Me doy l