Lo miro con incredulidad. Si fuera otro el que estuviera diciéndome todas esas m****as a la cara, juro por Dios, que en estos instantes estaría enterrado a tres metros bajo tierra, pero tratándose de él, lo tomo con calma y lo dejo pasar. Sin embargo, eso no significa que no me arreche como la m****a.
―Soy práctico, Rob ―suelto en correspondencia―, no me dejo llevar por sentimentalismos, debido a que no tengo un corazón que me haga susceptible a tales emociones ―termino mi trago y regreso al ba